Apio / Lapio

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https://hdl.handle.net/11730/guatc/287

En nuestras encuestas de campo en la isla de El Hierro recogimos varios topónimos con el nombre de Apio o Lapio, todos ellos pertenecientes a una misma zona del risco que baja en vertical desde la parte alta del pueblo de Isora hasta la parte costera de Las Playas, municipio de Valverde. Los topónimos son: Fuente del Lapio, Fuga del Lapio y Barranco del Lapio. Las variantes Apio y Lapio con que los recogimos y que figuran en nuestra Toponimia de la isla de El Hierro (Trapero et alii 1997: 120, 142 y 144) resultan de la fusión del artículo con el nombre específico en la realización oral de los topónimos, por lo que estimamos que la forma originaria del específico es simplemente Apio. Incluso en la nominación de uno de estos topónimos oímos las variantes Fuga del Lapio y Fuga del Lapis. Y esta tercera variante Lapis es un más que probable resultado de una etimología popular, una vez perdida la identidad de la voz antigua Apio o Lapio. Hasta podría citarse el registro que de esta voz hace la cartografía militar de la isla de El Hierro: Barranco de Lapita.

De estos tres topónimos (la fuente, el barranco y la fuga) interpretamos que el primero y original fue la fuente, por la importancia singular que los nacientes tuvieron siempre en la isla de El Hierro, y desde la fuente lo tomaron el barranco en donde la fuente se encuentra y la "fuga" vertical en que se convierte el imponente risco en ese punto, fruto del descomunal hundimiento que según los geólogos tuvo esta parte de El Hierro, paralelo al aún mayor hundimiento de la parte noroeste de la isla que formó lo que hoy es El Golfo. La fuente, como tal, desapareció a principios de la segunda mitad del siglo XX por un desprendimiento de tierras, pero su recuerdo queda vivo en la toponimia y en la memoria de los más viejos del lugar y de la isla, pues el mínimo hilillo de agua que aflorara en las requemadas tierras herreñas era un bien comunitario de vital importancia.

Nuestra creencia está avalada por las dos referencias históricas más antiguas de esta fuente del Apio o del Lapio. Y son Leonardo Torriani y Abreu Galindo quienes dan cuenta de ella, contándola entre las tres fuentes más importantes de la isla, otra prueba evidentísima de que ambos autores contaron con un mismo manuscrito de las antigüedades canarias. Torriani solo la nombra: Apio, sin localización alguna, junto a las otras dos de Acof (sic) y El Pozo (1978: 210), mientras que Abreu la nombra como Hapio, con una h que no sabemos qué puede significar, y la sitúa "más a la banda Norte" (1977: 85-86).

Torriani y Abreu conocieron el nombre de la fuente del Apio por "boca" de las escrituras, sin duda, pero damos por seguro que un siglo más tarde Bartolomé García del Castillo, si no la conoció personalmente, sí oyó su nombre de labios de los naturales herreños, pues él fue el escribano de la isla que recopiló sus Antigüedades y redactó las Ordenanzas que regirían la vida comunitaria de los habitantes de El Hierro. Y es en la primera de estas dos obras cuando nombra la fuente del Apio "cuya situación es en Las Playas, un valle amurallado de altos riscos. En ellos esta fuente es copiosa más que todas, y, en abundancia, es segunda a la de Asofa" (García del Castillos 203: 167). Falta, sin embargo, en la relación de las fuentes de esta isla que el militar José Antonio de Urtusáustegui haría a finales del siglo XVIII en su Diario de viaje de El Hierro, y por ello falta también en el capítulo que Viera y Clavijo dedicó a las fuentes de las Islas Canarias en su Diccionario de historia natural, pues en todo lo referido a la naturaleza de la isla de El Hierro Viera copió a Urtusáustegui.

Después, el nombre de esa fuente del Apio aparece en las listas de los autores decimonónicos que reprodujeron las citas de Torriani y de Abreu, si bien, como es casi la norma, deformando el nombre. La escritura Hapio de Abreu fue interpretado como Gapio por Álvarez Rixo (1991: 69), por Chil y Naranjo (2006: 373) y por Bethencourt Alfonso (1991: 376) y por Gapito por Millares Torres (1980: 329). Y todos ellos ponen esos nombres en sus respectivas listas de guanchismos, razón por la cual entra también en los Monumenta de Wölfel (1996: 695).

¿Puede ser este Apio o Lapio una voz de origen guanche existiendo en el español la misma voz apio como nombre de la especie vegetal reconocida en el Diccionario de la Academia? Incluso los diccionarios dialectales canarios otorgan al apio alguna característica peculiar en las islas, identificándolo como Seseli webbii (DDECan). Y hasta el Diccionario de Viera y Clavijo identifica el apio canario como Apium graveolens: una "planta silvestre que se cría en algunos terrenos húmedos de nuestras islas" (2014: I, 236). ¿Tienen los terrenos del risco herreño de Las Playas donde estaba la fuente del Apio las condiciones descritas por Viera? No, en absoluto, sino todo lo contrario: son riscos pedregosos en los que la única vegetación que puede advertirse es la termófila de las caras del Sur de las islas. Y nunca allí pudo haber apios: ni las especies silvestres de los diccionarios dialectales canarios ni la especie común cultivada descrita en el diccionario académico del español.

Y viene ahora la visión panorámica que nos ofrece el conocimiento de la toponimia del conjunto del Archipiélago para corroborar que el término Apio o Lapio (y sus correspondientes plurales) está también en la toponimia de las islas de Fuerteventura, La Palma y Tenerife.


En Fuerteventura aparece en dos lugares muy distantes entre sí, casi extremos. En el Norte de la isla, en el municipio de Puerto del Rosario: Los Lapios, registrado en el mapa militar y en las fichas de Alvar. Por su parte la Toponimia del Cabildo de esta isla, reconociendo el nombre de Los Lapios, lo cataloga con el nombre de El Callaíto, un lugar de costa "al N de Puerto Lajas, entre Bajo Amarillo y Hoyo los Mulos" (2001: III, 51). Y en el sur de la península de Jandía, municipio de PÁJ: Fuente del Apio o Manantial el Apio, en las fichas de Alvar; El Apio, cartografiado con el símbolo de una fuente en el GAC (244 D2); y El Apio, en la Toponimia de Fuerteventura como "Fuente y majada en la ladera N del Pico del Apio, en Cofete, al NO de Morro Jable", y además Pico del Apio (de 572 m) "Al NE de Morro Jable, entre Morro del Cavadero y Pico del Vizcaíno. En él se localiza El Apio" (2007: VI, 36).

En La Palma dos topónimos dependientes: Andén del Apio y Fuente del Andén del Apio, en la zona de Gallegos, al norte de la isla, municipio de Barlovento (Díaz Alayón 1987b: 415).

Y en Tenerife, a su vez, otros dos topónimos situados al noroeste de la isla, pero independientes: Los Apios, en la cara del poniente de la Sierra de Anaga, por la zona de Afur, entre Taganana y Taborno, municipio de Santa Cruz de Tenerife (Pérez Carballo 2011: 3 A2); y Finca el Apio, en la costa de Valle Guerra, municipio de San Cristóbal de La Laguna (GAC 81 F1).


Todos ellos en la siguiente tabla:



Topónimo

Variante

Isla

Mun.

Fuente del Apio

Lapio

H

VAL

Fuga del Apio

Lapio / Lapis

H

VAL

Barranco del Apio


H

VAL

Los Lapios

El Callaíto

F

PRO

Fuente del Apio

Manantial del Apio

El Apio

F

PÁJ

Pico del Apio


F

PÁJ

Andén del Apio


P

BAR

Fuente del Andén del Apio


P

BAR

Los Apios


T

SCT

Finca el Apio


T

LLG



No podemos asegurar que todos estos topónimos respondan a una misma motivación, pero sí advertimos que la referencia geográfica a una fuente o manantial, o más genéricamente a la presencia del agua, es unánime. Ya vimos que la referencia a una fuente lo es, sin duda alguna, en el caso de los topónimos herreños; lo es también en el caso de los dos topónimos palmeros, pues es lo más probable que el andén lo haya tomado de la fuente, y no al revés; lo es también en el caso del topónimo majorero de Jandía: es el Pico de Jandía el que toma el nombre de la fuente, como expresamente constata la Toponimia de Fuerteventura; y nos parece que también lo es Los Apios de la Sierra de Anaga de Tenerife, pues aunque en su formulación no aparezca ningún genérico ese topónimo figura en un corpus dedicado expresamente a los barrancos e hidrotopónimos. Solo nos queda la identificación del topónimo majorero Los Lapios del Puerto del Rosario, que por su ubicación podría hacer referencia a unos charcos costeros, y del tinerfeño Finca el Apio, que, a pesar del genérico finca con que se recoge en el GAC, el topónimo primario es El Apio, siendo una zona costera de charcos que quedan al descubierto en las mareas bajas, incluso con una pequeña playa de arenas blancas, lo que le hace paralelo al topónimo anterior del Puerto del Rosario. Y desde el punto de vista de la expresión volvemos a ver repetido el fenómeno de la fonética sintáctica del topónimo herreño: El Apio / El Lapio.

Para la interpretación como guanchismo del topónimo herreño, además de la asignación que como tal la hicieron los intelectuales canarios del siglo XIX, contamos con dos interpretaciones de estudiosos del bereber y que resultan coincidentes. Wölfel, desde la condición de fuente de los registros primeros de Torriani y Abreu, dijo lo siguiente: "No se indica expresamente que la palabra además de designar una fuente, signifique también 'fuente'; esto tendría que demostrárnoslo un paralelo, que, ciertamente, no falta: effi 'verter en', ûffui (sin especificar) [en el diccionario de Foucould]" (1996: 695). Y nuestro colaborador Abrahan Loutf cree que podría explicarse desde la palabra ffiu del tuareg que tiene el significado literal de 'alumbrar' y el metafórico de 'alumbrar las aguas'. Así pues, la conversión de la f del bereber en la p de los topónimos guanches habría que atribuirla a una época hispana, posiblemente influida por asimilación con el nombre común apio del español.

Extrañísima y disparatada desde el punto de vista lingüístico nos parece la explicación que Leoncio Afonso (1997: 69) insinúa sobre el topónimo Finca del Apio de Tenerife diciendo que es derivación de la expresión francesa Mas d'Ache como 'casa o finca del apio' y que también le sirve para el topónimo Masdache de Lanzarote. Para tal, la evolución no pudo hacerse desde el significante, pues nunca en la tradición oral /dá?e/ o /dáxe/ pudo dar /ápjo/, sino a partir del significado, y después de traducir la expresión francesa, cosa muy alejada de las simples leyes denominadoras de la toponomástica.

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ISLA   EL HIERRO, LA PALMA, TENERIFE, FUERTEVENTURA


MUNICIPIO    Barlovento, San Cristóbal de La Laguna, Pájara, Valverde


TOPÓNIMO VIVO, SIGNIFICADO PROBABLE

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