Garachico

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https://hdl.handle.net/11730/guatc/1414

En dos islas se documenta este topónimo, en ambas de manera idéntica. En La Palma Garachico es un pequeño caserío en la lomada de Los Galguitos, municipio de San Andrés y Sauces, mientras que en Tenerife es el nombre de una de las principales poblaciones históricas del Norte de la isla, convertido en municipio, además de nombrar al importante puerto del lugar y a un imponente roque que se sitúa frente al puerto, a pocos metros de la costa1.

El puerto de Garachico de Tenerife fue el más importante de la isla en los primeros siglos de la colonia, desde donde se embarcaban para Inglaterra los famosos vinos "canary", hasta que el volcán de 1706 sepultó su puerto y destruyó parte del pueblo. Son de mucho interés las descripciones que Abreu Galindo y Torriani hacen del lugar y del puerto, por ser anteriores a su destrucción. Dice Abreu que el "puerto y caleta de Garachico [es] muy bueno y el mejor de la isla. Es como herradura, al entrar muy angosto, que no puede entrar más de un navío solo, pero hondable; y dentro, en el puerto, es capaz de muchos navíos" (1977: 291). Por su parte, Torriani describe el lugar en que se asienta y la conveniencia de construir un pequeño castillo para defensa del puerto. El lugar -dice el ingeniero italiano- "es de tanta fertilidad y belleza cuanto es posible en sitio cualquiera, llano o montuoso. En su parte superior tiene bosques hermosísimos y aguas corrientes, y en los extremos, campos feracísimos de viñas, azúcares y trigo. Debajo está el mar... cuyo provecho es digno de consideración, tanto por las pesquerías como por la carga de los navíos" (1978: 193). Incluso en el Libro rojo de Gran Canaria, en una real cédula de 1573 puede leerse la siguiente mención al puerto de Garachico:


Porque en la ysla de Tenerife de más del puerto principal ay un lugar que se dize Garachico ques es puerto de mar en el que se cargan muchos navíos y desde allí se hazen a la vela, y este puerto está nueve leguas de la ciudad... (1995: doc. 99).


Todas las primeras referencias que hay del Garachico tinerfeño tienen por motivo su puerto o caleta. Y así en un Acuerdo del Cabildo de Tenerife de 1505 se relaciona los puntos principales de toda la parte norte de la isla con motivo de la provisión de "aguas y otras cosas":


Yten en la forma susodicha, dió aplicó para los propios desde Ysla, conviene a saber: el [bodegón] de camyno de Taoro; yten otro en la caleta del Aerotava; yten otro en la caleta de Fernando Castro; yten otro en Ycode y Taoro; y otro en la caleta de Garachico, que se dize la caleta del ginovés, e generalmente todos los bodegones desde la punta de Dabte fasta la punta de Naga, por barlovento (1949: doc. 844).


Es necesario llamar la atención sobre el predominio que en este texto tienen los topónimos guanches, a los que tuvieron que agarrarse los regidores de la nueva sociedad que se estaba implantando en la isla para hacer públicas sus ordenanzas, cuando la isla todavía no estaba "bautizada" de nombres hispanos. Y es de destacar la segunda denominación por la que se conocía el puerto de Garachico como "caleta del ginovés".

Todo ello se recoge, bien glosado poéticamente, en el Poema de Viana. Garachico será, según el poeta lagunero, uno de los nuevos lugares que serán fundados en la isla una vez acabada la conquista. Y allí surgirá -dicen los versos- el "seguro puerto frecuentado / de mercaderes en contratos rico, / y próspero en tesoros y dineros / e ilustrado con nobles caballeros" (1991: canto XV, 283-286). En cuanto a su nombre, dice el poeta:


Allí donde un gran roque está cercado
del mar, que lo combate, certifico
que ha de haber un gran pueblo celebrado,
y ha de tener por nombre Garachico
(canto XV, 279-282)


Además, el clérigo açoriano Gaspar Frutuoso introduce un raro acontecimiento ocurrido en Garachico en una fecha muy temprana, que hubo de ser cercana a la que escribió su capítulo sobre Canarias. Dice que el gran roque que guardaba el puerto, aun con la gran altura que tiene ("de la altura de una buena torre"), se vio en esa ocasión cubierto por una repentina marejada, "ya que en el año 1559 esta villa estuvo casi anegada por la mar que entró en ella salida de madre, por la banda de Mal País, más de dos tiros de ballesta, y las casas y calles todas anegadas por una gran marejada de leva repentina" (1964: 107). No es de extrañar lo que dice Frutuoso de la costa de Garachico pues hasta hoy se repite de igual forma cuando las intensas borrascas del mar del norte siguen inundando el paseo marítimo que bordea toda la costa del pueblo.

Antes de que el volcán destruyera el puerto de Garachico su nombre aparece en el mapa de Torriani (1978: 173), en el de Briçuela y Casola (2000: 55-56) y en el de P.A. del Castillo (1686/1994): en su interior el pueblo y en el exterior el "Pº de garachico". Y después del volcán, en el exterior del mapa de Riviere, como "Lugar y Puerto de Garachico" que contaba entonces, hacia la mitad del siglo XVIII, con 434 vecinos, siendo un pago de Icod (1997: 74). Las dos obras de P.A. del Castillo se sitúan justamente una antes y la otra después del volcán que destruyó parte del pueblo y dejó inhabilitado su puerto. Antes el lugar de Garachico, al decir de este autor, "tuvo los mejores edificios de las Islas y la más destacada nobleza de esta isla de Tenerife. Su puerto el más seguro y su comercio grande, por lo que fue muy rico: lo que se acabó con el volcán, que lo consumió, como a sus edificios" (2001: 277). Viera lo explica bien en su Historia:


Garachico fue uno de los mejores, más ricos, más amenos y florecientes pueblos de las Canarias; pero después que en 1705 lo devastó un volcán, cegándole el puerto, abrasando sus campos y sus casas y ahuyentando el comercio, la alegría y las gentes, no es Garachico más que un roque en el mar, que forma como un río con la costa (1982: II, 412).


Muy tremendista es la descripción que Dámaso de Quesada, contemporáneo y paisano de Viera, hace del volcán de Garachico y del rosario de destrucciones que causó en el pueblo, en sus calles y en sus santuarios, pero sobre todo en su puerto, que era entonces el principal de la isla, motivo por el cual -dice Quesada- "se puso comercio en el Puerto de Santa Cruz, el qual siguiendo los que davan falzas asupciones á este de Garachico, quedó desolado sin haber vuelto a levantar" (2007: 221).

Igualmente impresionista e impresionante es la descripción que de la destrucción de Garachico hizo Humboldt, el gran naturalista alemán, que pasó unos días en Tenerife en 1799 en escala en su viaje a América (1995: 156-157):


Ábrese la boca al sur del puerto de Garachico que por entonces era el más hermoso puerto y el más frecuentado de la Isla... En pocas horas la destruyeron dos corrientes de lava, no quedando en pie ningún edificio... Por dondequiera mudó de aspecto la superficie del terreno en las inmediaciones de Garachico. Se elevaron montecillos en la llanura, las fuentes desaparecieron, y algunos peñascos, conmovidos por los frecuentes temblores de tierra, quedaron despojados de vegetación y de mantillo...


No puede deducirse del literal de los versos de Viana cuál realidad física tendría primero el nombre de Garachico, si el gran roque marino o el pueblo, ni menos su significado, pero sí que ese nombre sirve para denominar ambos accidentes. Las leyes de la toponomástica dicen que primero es la naturaleza y después la obra del hombre, y más cuando, como en este caso, el accidente orográfico es tan sobresaliente. No ha quedado el elemento gara de manera aislada, autónoma, en ningún registro léxico tradicional de la lengua guanche, ni en el léxico común ni en la toponimia. Los nombres de los dos amantes de la leyenda popular gomera, Gara y Jonay, son el resultado de una etimología popular a partir del topónimo Garajonay. Sin embargo, el segmento gara aparece en innumerables topónimos de todas las islas (el citado de La Gomera, Garafía en La Palma y El Hierro, Igara en Tenerife, Malgara y Garabío en La Palma, Garañona, Garabato, etc.). Y en todos esos lugares es significativa la presencia de un roque, de una gran roca o piedra o una elevación pétrea. Muy próximos al Garachico tinerfeño están también los topónimos gomeros Guarchico y Guarcho. De donde se deduce, como es obvio, que el nombre de Garachico era preexistente a la denominación española y que hacía referencia al gran roque que se levanta frente a aquellas costas y que se transfiere del roque al pueblo. Pero también podría deducirse que Viana conocía el significado del término guanche.

Sobre la etimología del nombre Garachico tenemos un testimonio de finales del siglo XVI, el de Diego de Guadix (2005: 636), que lo explica desde el árabe gar + ac + chiq con el significado 'tu cueva te ha venido'. Pero esa interpretación es totalmente caprichosa, desde el momento en que el franciscano de Guadix cree que la lengua de los aborígenes canarios derivaba del árabe y no del bereber.

La identificación de Garachico como procedente de las lenguas aborígenes canarias es la hipótesis más sostenida de quienes han tratado sobre el término. Álvarez Delgado (1944b: 23) incluye Garachico en la relación de topónimos guanches que contienen la raíz gara o guar con el significado genérico de 'roque, cerro'. Wölfel (1996: 946), además de aportar otras grafías antiguas del topónimo de Tenerife, tales como Garachice, Garachizo y Guarachico, registradas en documentos de tanta autoridad como son las Datas, advierte en él el componente gara, tan característico de la toponimia canaria de origen guanche, y el elemento -ico, aunque sin significación conocida, en relación con otros innumerables topónimos isleños que también lo llevan (Abicor, Arico, Articosa, Benicosa, Icod, Icor, etc.), pero no como derivación del español chico 'pequeño'. Además, parecen estar en relación con ellos los topónimos gomeros Guarchico y Guarcho, como explicaremos en su lugar.

Una noticia sin duda muy curiosa es que el nombre de Garachico está también en la isla portuguesa de Madeira dando nombre a una población del valle de Estrito de Lobos. Su presencia allí no puede ser sino consecuencia de un trasvase del topónimo canario, lo más probable que por vía de los esclavos guanches que los portugueses llevaron a aquel Archipiélago y al continente en la segunda mitad del siglo XV, según han estudiado Lothar Siemens y Liliana Barreto de Siemens (1974: 111-143).

1 En otro lugar de la isla de Tenerife aparece el nombre de Garachico, en el Macizo de Teno, al sur de las casas de Arasa, una parte del serpenteante camino que conduce a la galería de El Sauce: Vueltas de Garachico se llama. Pero nos dice Pérez Carballo (1998: 178) que ese nombre "se lo dieron los masqueros que construyeron el camino de la bajada a la galería El Sauce", muy posiblemente porque les recordara las muchas curvas que hay que recorrer para salir del pueblo de Garachico hacia el suroeste de la isla; se trataría pues, en este caso, de un topónimo trasplantado.

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ISLA   LA PALMA, TENERIFE


MUNICIPIO    Garachico, San Andrés y Sauces


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