Isora

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https://hdl.handle.net/11730/guatc/1837

En la toponimia de dos islas queda nítido y plenamente vigente el término Isora: en Tenerife y en El Hierro. En Tenerife da nombre a todo un municipio del Suroeste de la isla, siendo su capital Guía de Isora y teniendo en su demarcación, posiblemente, la mayor carga toponímica de nombres guanches de todo el Archipiélago, y curiosamente con una sobreabundancia de términos que empiezan por Ch-, tantos y tan extraños a la fonética del español que merecen ponerse en relación: Chabao, Chabaso, Chabugo, Chaorra, Chajajo, Chajora, Chajora, Charagueche, Charcha, Charoñoque / Charanoche, Chasaño, Chasogo, Chéñeme, Cherebique, Chifira, Chiguergue, Chío, Chiratal, Chirche, Chisene y Choro; a los que deben añadirse los que empiezan por t- como variante de expresión de ch-, ambos indicativos del artículo femenino singular: Tabite, Tágara, Tagoro, Tajinaste, Tamarco, Tance, Tarajales, Tauce, Teide, Tejina y Tonásaro; más los otros que no tienen ese comienzo pero que también son guanchismos indudables y que también son muchos: Abama, Acojeja, Adara, Alcalá, Aripe, Balo, Cuéscara, Gambuesa, Erques, Fonsalía, Fustín, Gangarro, Guanchifira, Guaría / Guaira, Imeche, Majagora, Niágara, Quiquirá, Ucazme, Uchora y el término que da nombre a todo el municipio: Isora. En ninguna otra parte de Canarias -creemos- se concentra tal número de topónimos de origen guanche vivos, y muchos de ellos incluso, dando nombre a poblaciones. La riqueza de yacimientos arqueológicos de la zona, especialmente vinculados a la actividad pastoril, ha merecido un libro entero dedicado específicamente al tema (Chávez et alii 2007). Y todo ello es prueba de que la raza guanche no acabó con la conquista, y que los supervivientes de aquel acontecimiento y sus sucesores siguieron viviendo y practicando durante siglos muchas de las mismas prácticas pastoriles de sus antepasados en una especie de mixtura que pudo durar hasta finales del siglo XIX, como ha puesto de manifiesto Bethencourt Alfonso en su Historia del pueblo guanche, siendo él un profundo conocedor de las costumbres populares de la zona por ser nativo de ella.

Pero hay otro Isora en Tenerife poco o nada conocido: un Barranco Isora o de Agua de Dios al noroeste del pueblo de Tegueste en dirección a la costa de Bajamar. Este topónimo ha sido rescatado modernamente por el equipo de investigadores de campo dirigido por Pérez Carballo centrándose en los barrancos de Tenerife (2011: 6 A2). Y es lo más probable que este Isora sea el que Bethencourt Alfonso cita en sus listas de topónimos guanches de Tenerife como "Isore: Región en Tegueste", procedente de una data antigua (1991: 432). Y que sea también el mismo que el propio Bethencourt recogió en la tradición oral de su tiempo como Isoria, y que describe como "Lomo en Tegueste el Viejo, hacia el flanco de la sierra que lo separa de La Laguna". Y añade que "según Arribas, entre las laderas de Ixoria y el Portezuelo existe una cruz de madera en recuerdo de la batalla allí librada entre guanches y españoles", cosa que dice Bethencourt no creer (ibidem). Este Arribas citado es Cipriano de Arribas y Sánchez, un boticario peninsular de Ávila que se asentó para ejercer su profesión en las Islas y que en los últimos años del siglo XIX realizó un viaje A través de las Islas Canarias y escribió sus impresiones en un libro interesantísimo con este mismo título (1900/1993), lleno de anécdotas e historias oídas de los lugareños en su periplo, y una de ellas es la de esta cruz de madera sobre la cual se ha fabulado una historia entre mágica y religiosa. Pero, naturalmente, como dice Bethencourt, no puede ser de la época guanche1. En cualquier caso, parece lógico pensar que estas formas antiguas de Isore e Isoria del norte de la isla evolucionaron hasta la actual Isora por asimilación e influencia de la más nombrada Isora del sur.

Por su parte, en El Hierro, Isora es el nombre de una población muy extendida, municipio de Valverde (Trapero et alii 1997: 154), comprendida por diversos pagos: el propio Isora, Los Melugos, Tajase, La Laja, La Cabezada, La Torre, Los Llanos, Casa Nueva, Bicácaro y La Cuesta. En el habla popular de los herreños suele alternar esta denominación de Isora con el de Asofa, si bien hay que precisar que este segundo tiene una referencia más amplia, comprendiendo toda la zona de la meseta central de la isla, con sus dos poblaciones principales: San Andrés o Asofa de Arriba e Isora o Asofa de Abajo. Y los nombres de Isora y Asofa alternan también en la denominación de un topónimo del lugar, muy nombrado en la antigüedad, por la gran importancia que tenía, pues era una de las pocas fuentes con que contaba la isla, y de las de más caudal entonces. Esa Fuerte de Isora o de Asofa es la que aparece en los libros de Torriani (1978: 210) y de Abreu (1977: 85-86) como fuente de Acof, inidentificada así como está escrito, pero es que se olvidaron (o copiaron mal o así estaba escrito en la fuente común de ambos) de poner la cedilla a Açof.

El Isora de El Hierro es bien conocido en la actualidad, pero no figura en las fuentes más antiguas que se han conservado de El Hierro, ni en las Antigüedades ni en las Ordenanzas de la isla de García del Castillo, de los primeros años del siglo XVIII. Es hacia la mitad de ese siglo cuando aparece por vez primera como lugar poblado en la relación de Antonio Riviere, pero ahí citado con la extraña grafía Zora, entonces con 15 vecinos (Riviere 1997: 254); y suponemos que esta escritura fue la transcripción de lo que el cartógrafo oyó o creyó oír del nombre de Isora, porque no hay en la isla de El Hierro ningún otro poblado que se acerque a este nombre. Pero debe añadirse que en esta misma relación de lugares poblados de El Hierro de Antonio Riviere aparecen como términos independientes Tajase de abajo y Tajase de arriba, entonces con 10 y 11 vecinos, respectivamente, y que hoy se consideran dos "barrios" de Isora. Es en el último cuarto de este mismo siglo XVIII cuando el verdadero Isora aparece en la relación de los lugares poblados de la isla de Viera y Clavijo, considerándola entonces como "aldegüela" de San Andrés (1982: II, 95).

En cuanto a la documentación antigua del Isora de Tenerife, contamos con una data de 1523 en que se concede una porción de tierra que "alinda con la barranca de Acojeje, e el [roto] q. es entre Tejina e el malpaís de Azora" (Datas: doc. 1.331). Y con el verdadero nombre de Isora, aunque entonces era "pago de Santiago" aparece en las memorias que el Obispo Dávila escribió sobre las visitas pastorales que hizo a mitad del siglo XVIII a las distintas parroquias de Canarias (cit. Riviere 1997: 69).

El ilustrado sacerdote tinerfeño de la segunda mitad del siglo XVIII Dámaso Quesada (2007: 231) escribe el topónimo de Tenerife de tres maneras distintas: Isora, Ysora e Yzora y bien que lo señala con la conjunción disyuntiva: unas veces con o y otras con ú, lo que quiere decir que su ortografía no es nada determinante respecto de la pronunciación del topónimo, como no lo es en líneas generales en el resto de la toponimia guanche (y a veces tampoco en la hispana) que aparece en su obra, que sin embargo es de mucho interés porque no pocas veces ofrece noticias de primera mano. Tampoco es de fiar la etimología que Quesada ofrece de continuo a los topónimos guanches de Tenerife, en la mayoría de los cuales dice que su nombre se debe a que "en el habitava un Guanche asi llamado", y así dice también en este caso de Isora. Pero, si así fuera, ¿cómo se explicaría el topónimo de El Hierro?

A partir de Viera el Isora de Tenerife aparece en todos los autores que se ocuparon de los topónimos de las islas y especialmente de los nombres aborígenes, pero con muy raras escrituras que en este caso no son más que indicio de ser percibido como un nombre extraño al castellano, pero conservando una misma identidad sonora, salvo en el caso de la escritura con z. Estas escrituras las reúne Wölfel en sus Monumenta (1996: 963): Isora, Ysora, Izora e Hissora. Dice contar el investigador austriaco con numerosos paralelos bereberes para esta voz, aunque no da ninguno.

En la entrada correspondiente a esta voz, la GEC interpreta Isora desde el tuareg asru / izra como 'piedra', con referencia al terreno característico del país de Guía de Isora. No cita la GEC la fuente de la que toma esa interpretación, pero es coincidente con las investigaciones realizadas por nuestro colaborador Abrahan Loutf en el mundo bereber. De entrada, cree nuestro colaborador que la vocal inicial i- constituye el prefijo de estado de la segunda modalidad del masculino singular en bereber, aunque su frecuencia es poco productiva en comparación a los nombres que empiezan por el prefijo a-. Encuentra también que varios étimos del habla chelja pueden estar en relación con este topónimo: el étimo ighzer (por síncopa de -gh-), con el valor de 'barranco, torrente'; izuran (plural masculino de azur) 'tejado y azotea'; tizorin (plural femenino-diminutivo) 'vid', y sobre todo izran (plural masculino de azro) 'piedra, roque, pedregal, peñasco'. Coinciden con esta última interpretación otros estudiosos del bereber, como Esteban Ibáñez, Dallet y Taifi (Chávez et alii 2007: 305). Por su parte, en Ahagar el término azeru (pl. izran) es un apelativo con el sentido de 'accidente rocoso terminado en pico', y es a su vez muy productivo en la toponimia.

No sabemos si Afonso Pérez conocía alguna de estas interpretaciones, pero la suya coincide en lo fundamental con ellas; dice que tanto el Isora de Tenerife como el de El Hierro están en lugares pedregosos, por lo que -dice- "casi equivalente a malpaís" (1997: 64). Frente a ello, Reyes García (2004b: 395) interpreta Isora como producto de la raíz ZR con el significado de 'muralla, lugar fuerte, fortaleza natural', paralelo al Essero de El Hierro y al Aceró de La Palma. Más avanzada es la interpretación de De Luca (2004: 65-68) que dedica al topónimo de Tenerife un amplio comentario y en el que considera de origen guanche no solo el término específico Isora sino también el principal de Guía: este como procedente del verbo bereber agg y de la forma derivada uggi con el significado de 'ver desde lo alto', documentado por Taifi (1991), e Isora como procedente del sustantivo masculino azur (pl. izuran) con el significado básico de 'raíz, nervio, vena o arteria', con lo cual Guía de Isora vendría a significar en la lengua de los aborígenes algo así como "ver desde lo alto las raíces", y que este significado podría estar motivado específicamente por el malpaís de Isora, formado por coladas y piroplascos basálticos producto de las erupciones más modernas de la zona, geológicamente consideradas, en contraste con las más antiguas, por lo que presentan un panorama más evolucionado y cargado de vegetación.

Muy arriesgada y muy desviada de la tradición nos parece esta interpretación de De Luca sobre el término Guía haciéndolo de origen guanche. Porque, entonces, ¿habría que pensar también en un origen guanche del término Guía de Gran Canaria y de los otros varios Guía que hay en la toponimia de las islas? Hay que decir que, en efecto, el segmento léxico guía lo encontramos incrustado en al menos dos términos inequívocamente guanches, como son los topónimos Teneguía de La Palma y Ereguía o Areguía de Fuerteventura, pero no creemos de ninguna forma que este segmento léxico sea el responsable del topónimo Guía de Isora en Tenerife ni del de Santa María de Guía de Gran Canaria. Muy al contrario, ambos nacieron vinculados a una advocación mariana: la de la Virgen de la Guía2, expresamente manifestado en el topónimo de Gran Canaria e implícitamente reconocido en la formulación del topónimo de Tenerife con esa preposición de que significa pertenencia, o sea, 'la Guía que pertenece al territorio de Isora'. Es decir, que el topónimo se formó en dos tiempos históricos: primero, en tiempo guanche, fue Isora (y solo Isora), y solo tras la conquista (y bastante tiempo después) se le añadió el término español. Eso es lo que se desprende de los primitivos textos en que se menciona este topónimo: en ninguna data ni en ningún documento anterior a 1600 referidos a este territorio se encuentra la denominación actual de Guía de Isora, sino solo Isora (o alguna de las escrituras antiguas, como Azora). Y eso es también lo que dicen expresamente las historias más fiables de Canarias que tratan sobre este asunto. Por ejemplo, en la Historia de Viera y Clavijo se lee: "La iglesia pequeña, dedicada a N.S. de Guía, da nombre moderno al territorio, que antes era conocido por Isora" (1982: II, 415); y unos años antes el canónigo tinerfeño Dámaso Quesada había escrito en su Canarias ilustrada lo mismo, pero con más contundencia: "Guia ô Yzora: primero fue nombrado Ysora porque en el habitava un Guanche asi llamado y habiendo fabricado una hermita que es oy la Ayuda de Parroquia de la antecedente Villa [de Santiago del Teide]; del Titulo Nra. Sra. de Pax y Guia le a quedado el de Guia en lo Ecclesiastico; y en lo Secular Yzora dando titulo a el Alcalde pedaneo de Yzora: y no de Guia" (2007: 231). Incluso existe una leyenda popular sobre la aparición de la imagen de la Virgen que se convertiría en la patrona de esa parroquia y daría al fin nombre al lugar y a todo el municipio; la recogió Cipriano de Arribas a finales del siglo XIX en el trance de su viaje A través de las Islas Canarias y la cuenta en las páginas de este libro (1900: 128-129), cifrando su aparición en el año de 1670 y la construcción de la primera iglesia en 1678. Así que con razón pudieron escribir Viera y Quesada lo que escribieron sobre Guía y sobre Isora un siglo más tarde.

Una sorprendente noticia leemos en el libro que los profesores de la Universidad de La Laguna han escrito sobre el tema específico de Los guanches en Guía de Isora (Chávez et alii 2007: 305): que el término Isora aparece en el Poema de Viana dando nombre a un princesa guanche, y que esa condición fue calificada como pura invención del poeta lagunero por parte de Bonnet Reverón, Serra Ràfols y de la Rosa Olivera. En efecto, Viana hizo "princesas" guanches a varias mujeres del poema, a Dácil, a Rosalba, a Guajara, a Tegina y a Guacimara, por su pura invención poética, pero no pudo hacerlo con Isora porque este término no aparece en sus Antigüedades de las Islas Afortunadas, ni como topónimo ni como antropónimo; así lo confirma María Rosa Alonso, la principal estudiosa de Viana, que no recoge el término ni en su estudio fundamental sobre el Poema (Alonso 1952) ni en su edición del mismo (Viana 1991); tampoco nosotros lo encontramos en nuestro estudio sobre los topónimos y antropónimos guanches en Viana (Trapero 2008), por lo que desconocemos esa tan extraña cita de los profesores laguneros.

Otro Izora nombra Bethencourt Alfonso como "archimencey" de Adeje, hermano de Pelinor, y que gobernaba su territorio en el momento de la llegada de los españoles. Fue cristianado con el nombre de Pedro de Adeje (1991: 349).

Ponemos en relación con Isora los siguientes otros topónimos de las islas: Isorana, nombre que toma una punta en la costa de Adeje, en la isla de Tenerife (GAC 128 B3); Bethencourt Alfonso cita para Tenerife otros dos topónimos, desconocidos por el GAC: un Isore como región en Tegueste y un Isoria como lomo en Tegueste el Viejo, ya comentados por nosotros más arriba. Ese topónimo de Tegueste viene confirmado ahora en el corpus dedicado a los barrancos de Tenerife de Pérez Carballo (2011: 6 A2) como Barranco Isora, siendo un tramo del Barranco Agua de Dios.

También podría esconderse el étimo Isora en una serie de topónimos de La Palma, evolucionados fonéticamente hasta La(s) Sora(s), tal cual se transcriben en la actualidad: Lomo de la Sora y Fuente de las Soras, en el término municipal de Garafía, y Traviesa de la Sora y Fuente de las Soras, en el de Breña Alta. Alguno de estos topónimos ha dado un paso más en su evolución guiado por etimología popular, hasta llegar a Las Horas (como así aparecen los de Garafía en las fichas de Alvar).

1 En realidad es la misma leyenda de la Cruz de Mafasca, de Fuerteventura. En resumen: en una noche muy oscura, unos lugareños se pierden y utilizan una cruz de tea para hacerla astillas y alumbrarse con sus hachitos hasta el pueblo. Al poco la desgracia cae sobre esas personas por haber profanado la cruz, y unos mueren y los otros enferman sin causa conocida. Y en el lugar en que estaba la cruz se producen fenómenos misteriosos.

2 Ya se sabe que España es el país de las Vírgenes, con mucho más de mil advocaciones distintas. La de Guía no es de las más celebradas, pero aun así es la patrona, además de las dos localidades canarias, de los siguientes pueblos peninsulares: Alcaracejos (Badajoz), Llanes (Asturias), Palos (Huelva), Riveira (La Coruña), Pao (Orense), Las Nieves (Pontevedra) y Carbajosa de Armuña (Salamanca). La advocación de "Nuestra Señora de la Guía" se vincula al papel taumatúrgico que la Virgen tiene de mediadora de los hombres en el cielo, a la vez que al modelo y "guía" que debe de ser del buen cristiano.

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ISLA   EL HIERRO, TENERIFE


MUNICIPIO    Guía de Isora, Tegueste, Valverde


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