Teguise

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https://hdl.handle.net/11730/guatc/3200

Teguise es hoy el nombre de un pueblo de Lanzarote a la vez que la cabecera de un municipio, pero en la antigüedad fue la capital histórica de la isla y hasta es posible que fuera también la capital prehistórica en la época de los majos. Esta condición de haber sido la capital histórica de Lanzarote es la que motiva que también se conozca internamente con el nombre de La Villa, denominación que igualmente se repite con las capitales de las otras "islas de Señorío": así con Betancuria en Fuerteventura, con Valverde en El Hierro y con San Sebastián en La Gomera. Y esta doble denominación de Teguise y La Villa es la que consignaron Alvar y su grupo de colaboradores en las fichas de campo de su recolecta toponímica en la isla:





En la crónica de la conquista francesa Le Canarien (1402) se cita un poblado aborigen con el nombre romance de Grant Aldee (B10v) o Grât Aldee (G9r), donde el gascón Bertin de Berneval traicionó al rey de la isla apresándolo junto a varios de los notables indígenas con el propósito de venderlos como esclavos en la Península. Se ha creído ver en esa Gran Aldea la denominación romance del poblado aborigen de Teguise, por el hecho de haberse convertido poco después en la capital histórica de la isla. Pero no hay ninguna prueba ni textual ni arqueológica que confirme esa correspondencia. Más bien pensamos que esa Gran Aldea hace referencia a lo que hoy se conoce como Sonsamas, lugar en donde todavía pueden verse los restos arqueológicos más importantes de Lanzarote, y que se cree fue el lugar de residencia del rey de la isla así llamado (ruinas entre las cuales la nomenclatura arqueológica y después turística hay dos puntos destacados y escritos como "Palacio de Zonzamas" y "Quesera de Zonzamas"). Y quizás esa Gran Aldea fuera también la que indirectamente se menciona en las dos versiones de Le Canarien cuando Afche "avisó a Gadifer que viniera, que el rey se encontraba en una de sus casas en un poblado próximo al Arrecife" (G13v y B22r), pues, en efecto, esas ruinas de Sonsamas están muy próximas a Arrecife, más cercanas a Arrecife que a Teguise.

Porque el nombre de Teguise no aparece en Le Canarien, y hasta es posible que ni existiera en ese momento como topónimo. De la misma manera, nos podríamos preguntar si la denominación de Grant Aldee de Le Canarien es original francesa o traducción al francés de una denominación anterior, española, italiana o portuguesa. Y de nuevo volvemos a la manera en que aparece la cita en los dos textos de la crónica de la conquista normanda en G9r y B10v: "Bertin se fue a un poblado ["cierto poblado", se dice en B10v] llamado la Gran Aldea, donde encontró a algunos canarios ["notables canarios", dice B10v]". Un poblado que ya tenía nombre, se dice, al igual que se dice en el caso del puerto de Arrecife y de la isla de Lobos, y en contra de la manera de nombrar el Rubicón o Río Palmas, entre otros, aunque no sepamos en este caso quién pudo poner ese nombre románico a la "capital" aborigen de los majos, ni cómo llegó tal denominación a conocimiento de los autores de la crónica francesa.

Dice Torriani que la villa de Teguise (en el manuscrito de su Descripción escrito como Teuguise lo mismo que en el mapa) "lleva el nombre de Teguse, rey antes de que los cristianos hubiesen conquistado la isla" (1978: 48). Y anteriormente había dicho que la isla de Lanzarote en el tiempo en que Bethencourt llegó a ella estaba dividida en dos bandos: "el uno se llamaba Teguse (de quien tomó su nombre la villa principal de Teguise), y el otro Bristol" (1978: 40). Según afirma en nota a pie de página el editor de la Descripción, Alejandro Cioranescu, Torriani es la única fuente antigua que indica la existencia de dos reinos en Lanzarote, y que debe de ser un error al trasplantar a esta isla la división que existía en Fuerteventura, pues -sigue Cioranescu- "es tradición que Teguise es el nombre de una hija del rey Guadrafrá, que fue barragana de Maciot de Bethencourt" (Torriani 1978: 40, n.1).

El nombre de Teguise requiere pues de una mediana explicación. En un principio, si aceptamos la versión de Torriani, el nombre de Teguse (sic) correspondió a un "rey" guanche anterior a que los cristianos hubiesen conquistado la isla; y si hacemos caso a Viera (1982: I, 367) y antes a P.A. del Castillo (2001: 60), el nombre de Teguise correspondió a una "princesa" guanche, hija de Sonsamas (otros dicen que hija de Guardafía), que se casó o se convirtió en barragana de Maciot, el sobrino del conquistador normando, quien, en honor de la bella princesa, dio su nombre a la villa que habría de convertirse en capital histórica de Lanzarote. Por tanto, si hacemos caso a esta segunda versión, Teguise nunca fue poblado guanche, sino castellano aunque con nombre guanche. Y de haber sido así, el nombre de Teguise (fuera de un "rey" o de una "princesa") sería un nuevo ejemplo de los varios nombres guanches que primero fueron antropónimos y después se convirtieron en topónimos, aunque la norma toponomástica en Canarias en estos casos fuera justamente al revés y aunque esta hipótesis vaya contra la idea de Álvarez Delgado que opina que en la época guanche topónimos y antropónimos no se cruzaban (1956: 362). Por eso tienen pleno sentido las preguntas que se hace Wölfel al tratar de este término en sus Monumenta (1996: 754): primera, que no aparezca en el libro de Abreu Galindo, siendo él el historiador mejor informado de toda la prehistoria y primitiva historia de Canarias; segunda, que Torriani lo mencione primero como nombre del último rey que tuvo la isla y después como topónimo; y tercera, que no sea hasta finales del siglo XVII o principios del XVIII cuando Pedro Agustín del Castillo fije el nombre de Teguise en la hija del rey de la isla1. El lugar así designado, no obstante, debió de haber estado ocupado ya por la población aborigen y debió de ser incluso uno de los principales (si no el principal) asentamientos de la isla, aunque con la denominación de Acatife, cuya traducción al castellano fue la de Gran Aldea, y así debió de seguir llamándose el lugar hasta el siglo xviii. Eso es lo que dice Viera y Clavijo (1982: I, 305 y 367).

Pero debemos rectificar a nuestro sabio historiador y naturalista en los dos puntos que atañen a este nombre y a su referencia geográfica. Primero, en que el nombre de Gran Aldea es la denominación primera que aparece en Le Canarien para referirse al poblado en que el traidor Bertin de Berneval tomó prisioneros al rey de los majos y a varios de sus notables con la intención de venderlos como esclavos en la Península. Y segundo: el nombre que trae Viera como Acatife es un claro error de transcripción del nombre castellano Arrecife, a partir de la forma a su vez errónea Catif que aparece en la versión B de Le Canarien (2003: B30v) y que remite a las formas francesas Laracif y Laratif ('el arrecife') de la misma crónica normanda. Esa falsa identificación e interpretación de Viera ha venido arrastrándose en todos los estudios sobre el guanche y en todas las menciones que se han hecho a los poblados antiguos aborígenes de Lanzarote, durante siglos, hasta que Wölfel (1996: 751) puso de manifiesto ese evidente error, echando por tierra las varias hipótesis interpretativas y etimologistas de muchos autores sobre Teguise. O sea, que ese Acatife no es sino una más de esas innumerables "palabras fantasmas" de que están llenos los listados de topónimos canarios de origen guanche2.

No podemos traer aquí para enderezar este entuerto el testimonio de Abreu Galindo, pues, como adelantamos, no menciona en su Historia el contexto en que debieran aparecer ni el antropónimo ni el topónimo lanzaroteños. Solo al final del capítulo que dedica a la conquista de El Hierro dice que Jean de Bethencourt dejó por heredero de todas las islas y sus rentas a su sobrino Masión de Betancor, a quien "dejóle orden que edificase en Lanzarote una iglesia, en la villa y valle de Teguise, que se nombra Santa María de Betancor, y otra en Fuerteventura, en la villa y valle de Santa María, que da nombre a la villa y valle" (1977: 96)3.

En cualquier caso, el nombre de Teguise como topónimo aparece por vez primera en los textos de Torriani y de Abreu, a finales del siglo XVI, casi dos siglos después de la llegada de los normandos a Lanzarote y del enlace entre Maciot y la supuesta princesa guanche Teguise. A finales del siglo XVI, según constata Torriani, Teguise tenía dos iglesias (la parroquial y la de San Francisco) y 120 casas, la mitad de ellas arruinadas por los moros" (1978: 48). Esta alusión a los moros constituye uno de los tristes acontecimientos que han marcado la historia de Teguise y, por ende, de la isla de Lanzarote: los múltiples ataques piráticos berberiscos iniciados en la segunda mitad del siglo XVI y que durarían hasta bien entrado el siglo XVIII y que significaron destrucción, pillaje y significativo descenso de la población. Justamente para defenderse de estos ataques se construyó el Castillo de Santa Bárbara o de Teguise que todavía corona la Montaña de Guanapay como imagen inconfundible de la que fue capital histórica de Lanzarote.

Como decimos, el topónimo Teguise aparece por vez primera en Torriani, pero con la forma Teuguisse, cuya doble ss se simplifica en la cartografía de Briçuela/Casola y así ha continuado hasta la actualidad. Ahora bien, en la denominación insular se prefirió siempre el nombre de La Villa para quien fue la capital histórica de la isla hasta el siglo XIX, y en buena medida sigue prefiriéndose en la actualidad esa denominación entre los nativos lanzaroteños. Y como tal La Villa o simplemente Villa aparece en no pocos mapas antiguos, como en el de P.A. del Castillo de 1686, en el de Riviere de hacia 1740 y en el posterior de Quesada Chaves que incluye en su Canaria Ilustrada (2007: 41). En el archivo municipal de Teguise, según un acta de 1780, se hace constar que la denominación completa fue Villa de Teguise del Arcángel San Miguel, y que a partir de 1811 se simplifica siempre por La Villa. Años antes del acta de 1780, ya lo había escrito Quesada Chaves en su obra: fue "la primera Población que dio principio Betancour nombrandola Villa de S.n Miguel de Teguiza que aun conserva el mismo: oy se ignora la cauza de estar vaxo la tutela de este Santo Archa[n]gel" (2007: 54). Vale la pena juntar las distintas grafías con que se ha escrito este nombre en la cartografía antigua:



Torriani

Briçuela

Castillo

Riviere

Quesada

Viera

Actual

Teuguisse

Teuguise

La Villa

La Villa

Teguiza

Teguise

Teguise



Muy extraña debió de ser la fonética de la palabra aborigen a los oídos de los españoles, puesto que con tantas grafías la escribieron. Y aún hay más. Salvador de Quintana, que justamente fue escribano de Teguise en las primeras décadas del siglo XVII, lo escribe con las siguientes formas variantes: Teguise, Teguisse,Teguis, Teguisa, Teguesite,Teguissa, Theguize y Teguyse (Bello Jiménez y Sánchez González 2003, índice). Pero queremos destacar en este punto un hecho significativo: de todas esas tan variantes escrituras, ninguna, salvo la de Quesada Chaves, cambia la grafía s fiel representante del sonido [s] con que siempre se ha pronunciado Teguise. Pues igual regla debería aplicarse a todos los otros nombres de origen guanche que pronunciándose inequívocamente con [s] se han convertido por mor de una equivocada escritura en unos falsos Yaiza, Guatiza, Órzola o Guacimeta, por no nombrar sino a unos pocos y de la misma isla de Lanzarote.

Álvarez Delgado, creemos nosotros que con plena razón, explica este topónimo en relación al nombre de Guize o Guise, el rey que gobernaba la banda norte de Fuerteventura; y si este se explica desde el bereber eguizet como 'el que guarda, cuida o examina atentamente', Teguise puede explicarse con la misma raíz léxica y como forma femenina: t-eguize-t con el valor de 'la guardiana cuidadosa', que sería -dice literalmente Álvarez Delgado- "el nombre primitivo de la princesa lanzaroteña, esposa o concubina de Maciot, razón de que se diera ese nombre a la villa y valle de Teguise" (1979: 21).

También nuestro colaborador Abrahan Loutf interpreta el término Teguise como perteneciente al modelo t- del bereber, y añade que Thigisi fue el antiguo nombre de un asentamiento bereber ocupado por los romanos y con esta misma forma se nombra actualmente a dos lugares de Túnez, Tiguisi y Thiges, con el valor 'lugar con elevación del terreno'. Si esto fuera así, tendría pleno sentido la interpretación de Álvarez Delgado, pues ambas acepciones semánticas son coincidentes metonímicamente: una expresa el lugar desde el que se vigila y otra a la persona que vigila (exactamente lo mismo que ocurrió en español con el término atalaya: primero designó a la persona que vigilaba y actualmente solo al lugar alto que sirvió de punto de vigilancia). Y no sería de extrañar que ambos sentidos estuvieran relacionados con la montaña de Guanapay, la montaña que se eleva sobre el pueblo de Teguise y desde la que se divisa prácticamente media isla.

Mas no son estas las únicas explicaciones que se han dado a Teguise desde el bereber. De Luca (2004: 280-281) aduce una interpretación anterior por parte de Cubillo con la que dice estar totalmente de acuerdo, y es que derivaría de la voz tégezé que se atestigua en el dialecto tuareg de Aïr, situado al sur del Macizo del Ahaggar, en el noroeste de Níger, con el significado 'heredera por línea femenina'. Y en este caso concreto haría referencia específica a los enlaces mixtos entre europeos con mujeres nativas como forma de prolongar la pervivencia de las estirpes insulares a lo largo del tiempo.

Al margen de la etimología del nombre de Teguise, una noticia histórica vinculada con esta población es de mucho interés, también para la toponimia y para la dialectología canaria, cual es la construcción de una "mareta" en mitad del pueblo, mareta que en la actualidad ha desaparecido pero cuyo nombre sigue vivo como topónimo urbano. Y es que, en las islas, sobre todo en las más orientales, ante la falta de lluvias y la escasez de fuentes que abastecieran de agua potable a la población se hicieron grandes aljibes o albercas al aire libre que pudieran almacenar el agua de lluvia para las épocas de sequía, que eran las más. En el caso concreto de Lanzarote, no fue solo una, sino muchas repartidas por toda la isla, pero la mayor y principal fue la de Teguise, que duró y estuvo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX, y que se convirtió en un bien común de tal importancia que tenía su propia reglamentación y un guarda permanente que cuidaba del buen uso del agua, y la obligación que todos los vecinos de acudir a su limpieza y mantenimiento cuando fueran requeridos para ello. De esta "mareta" de la Villa da una noticia muy circunstanciada el fraile ilustrado tinerfeño Dámaso Quesada que por su justeza merece ser reproducida:


Por lo falto de aguas de fuentes que era, y es, esta Ysla... dispusieron estos Condes Marquezes hazer un grande Aljibe ó Alberca a quien nombran Mareta, por lo grande para en ella recoxer las aguas lluvias del Invierno, para el abasto comun, asi de los mismos Vezinos en la misma Villa, como los de los otros Pueblesuelos que llegazen a ella; que por esta rason q.do son escazas las lluvias desamparan la Ysla la maior parte de sus habitadores, y caminan a las otras donde no carezen de sed; y por este general dro. que tienen todos a la Mareta son obligados de la Justicia todos aun de lo mas remoto, que lleguen, a limpiarla, no obstante que cada una casa tiene su Alberca o Mareta corta (2007: 58).


Y otra noticia adicional sobre el nombre de Teguise merece traerse aquí, esta sobre la "princesa" guanche y su relación con Maciot, y más de tipo literario que histórico. Se debe al testimonio de Bethencourt Alfonso (1991: 312-313). Dice que en su tiempo (finales del siglo XIX o principios del XX) aún circulaba en la isla de Lanzarote "un fragmento de unos antiguos cantos divinos alusivos a los amores de dichos personajes":


Yo veí a Teguise un día
que criadillas comía.


Yo veí a Teguise un día
estando Maciot con ella
que criadillas comía.
Y de gofio hacían pellas
que a Bethencourt le ofrecía.
Yo veí a Teguise un día
comiendo pescado asado,
que criadillas comía.
También gofio con burgaos
de lo cual Maciot comía.
El que coja papas-crías
lo mismo que del ganado
da la mitad a Guardafía,
pues está determinado
del que en sus campos pacía.


Con esta distribución versicular viene este "poema" en el libro de Bethencourt Alfonso, y justamente por ser un fragmento no podemos ponerlo en la forma que debería llevar, pues se trata de un género de poesía cantada perteneciente a los famosos Ranchos de pascua de Lanzarote que aún se practican con plena funcionalidad sobre todo en la Villa de Teguise. Nada tiene este relato de "canto divino" como lo califica Bethencourt, pero el género al que pertenece sí lo es, pues se trata de cantar la navidad; solo que en medio de las largas noches de celebración de los "Ranchos" en el periodo navideño, entre canto y canto, algún solista de los más dotados para la improvisación solía crear un canto de circunstancias con la participación de todo el grupo que cantaba el estribillo. Y esto es lo que es este: un canto improvisado de algún "ranchero" sobre las antigüedades de Lanzarote en que se recrea un pretendido ambiente de armonía entre aborígenes y europeos tras la conquista dando presencia a los alimentos más típicos de la isla.

1 El texto literal dice: "Había casádose Maciot con Teguisa (hija de aquel rey de Lanzarote), con quien tuvo dos hijas, que la una se llamó Margarita de Béthencourt, que casó con Joan Arriete Perdomo, francés, de quien preceden todos los Bethencoures de estas Islas de Canaria" (2001: 60).

2 Otro nombre "fantasma" está relacionado con la prehistoria de Lanzarote, el de Toicusa o Torcusa, que según algunos autores era el que le daban los "majos" de Fuerteventura. Es decir, que, según esto, la isla de Lanzarote tenía dos nombres, bien fuera llamada por sus propios habitantes (Titeroygatra, según Le Canarien) o por los pobladores de Fuerteventura (Toicusa o Torcusa). Pero este supuesto segundo nombre no tiene fuente fiable. Es de nuevo Berthelot quien lo dice (1978: 138, nota 239) atribuyéndoselo erróneamente (mejor sería decir falsamente en esta ocasión) a Abreu Galindo. Porque nada dice Abreu a este respecto. Y Millares Torres (1977: I, 177) atribuye este nombre de Toicusa a una obra inédita de Marín y Cubas, también no demostrado. Wölfel (1996: 716) cree que se trata de una mala lectura de Teguise. Y sin embargo, Marcy (1962: 261-264) lo traduce como 'la ardiente, la que está caliente', lo mismo que había traducido antes Titeroygatra.

3 Añade en este punto y en nota el editor de la obra de Abreu, Alejandro Cioranescu, que "es falso que el conquistador haya dejado a Maciot como heredero suyo", y que en este punto parece haber una intervención en el texto de Abreu favorable a Maciot.

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