Almogarén

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https://hdl.handle.net/11730/guatc/215

Como término vivo, Almogarén solo ha quedado en la toponimia de Gran Canaria, en varios registros y en varias formas, pero como apelativo es voz que se usa de continuo en relación con ciertos lugares en que los aborígenes grancanarios realizaban prácticas rituales de tipo cultual. Y hay que decir que el término almogarén entró pronto como apelativo en el español instaurado en la isla, ya que aparece como término referencial en un documento de 1547 de los Repartimientos de Gran Canaria que dice así: "desde un camino que al presente esta que va de Los Silos al Lentiscal por un lomo e ladera hasta el almogaren de la de Juan de Sanlucar que dizen ahora el Gamonal" (Ronquillo y Aznar 1998: 209).

El singular Almogarén da nombre a cuatro accidentes del mun de SBT pero situados en tres lugares diferentes: Almogarén Grande y Almogarén Chico están juntos en la vertiente sur de la isla, entre los barrancos de la Negra y de Chamoriscán, a la altura de la Presa de Chamoriscán; Hoya Almogarén (con la variante Mogarén) está en la zona de Pargana, una de las más riscosas e impracticables del centro de la isla y en su vertiente este, entre los poblados de Agualatente y Risco Blanco; y Piedra Almogarén al oeste de la pequeña Presa de los Hoyos, al sur del Roque Nublo, en lugar tan riscoso como el anterior. En plural, está la Montaña de los Almogarenes, de unos 1.000 m, en el municipio de La Aldea de San Nicolás y situada entre los barrancos de Tasartico y de Tasarte. A su vez, con la forma apocopada por aféresis, tenemos otros dos topónimos, uno en singular El Mogarén, municipio de Tejeda, situado en el Barranco de Tejeda y justo debajo del pueblo de Tejeda, y en plural Mogarenes, que es un punto elevado a 1.142 m, cerca del poblado de Coruña, municipio de Artenara (todos ellos en La toponimia de Gran Canaria 1999: II, 63).

Estos son los registros toponímicos completos:



Topónimo

Isla

Mun.

Almogarén Chico

C

SBT

Almogarén Grande

C

SBT

Hoya Almogarén

C

SBT

Piedra Almogarén

C

SBT

Mña. de los Almogarenes

C

SNT

Mogarén, El

C

TEJ

Mogarenes

C

ART



Ni que decir tiene que en todos estos lugares hay o hubo yacimientos arqueológicos de la época guanche. Y que todos ellos guardan la memoria de las prácticas rituales que los aborígenes hacían de su religión. Todos los canarios primitivos tenían sus ídolos y adoraban a un dios (Aoran en Gran Canaria, Abora en La Palma, Achaman y Guayaxiraxi en Tenerife, según Abreu Galindo), y todos tenían sus lugares de culto y de adoración, pero solo de tres islas sabemos cómo se llamaban esos lugares, con sus nombres guanches: efequenes en Lanzarote y Fuerteventura (ver la entrada Esquén) y almogarenes en Gran Canaria, según el testimonio más fidedigno de Abreu Galindo. A "las casas de oración, que llamaban almogaren", nos dice primero en su Historia de la conquista de las siete islas de Canaria (1977: 150), y por más extenso después:


Tenían casas donde se encomendaban al Dios que estaban en lo alto, que decían Almogaren, que es 'casa santa'; las cuales rociaban todos los días con leche, y para ello tenían muchas cabras diputadas, y no les quitaban los garañones en todo el año, porque no les faltase la leche (Abreu 1977: 156).


Y algo muy parecido se dice en el capítulo que Gómez Escudero dedicó a las costumbres de los aborígenes de Gran Canaria:


Tenían otra casa en un risco alto llamada Almogaren, que es casa santa; allí invocaban i sacrificaban regándola con leche todos los días, i que en lo alto vivía su Dios i tenían ganado para esto diputados (cit. Morales Padrón 1993: 440).


Pero la noticia más detallada de los lugares de adoración de los aborígenes de Gran Canaria y la crónica más circunstanciada de los rituales que hacían las encontramos en un texto de Marín y Cubas, que por su interés merece copiarse por extenso:


Adorábanle [a su dios Acoran] en muchos sitios sagrados y venerados, así montes, cuevas, bosques, casas, riscos, y juraban por, muy solemnemente; el mayor adoratorio donde hacían romerías era Almogaren de Humaya, que es una casa de piedra sobre un alto risco en Tirajana, llamado Risco Blanco, que fueron de Antón de la Santidad, conquistador; aún allí hay tres braseros de cantos grandes, donde quemaban de todos frutos menos carnes, y por el humo si iba derecho o ladeado, hacían su agüero, puestos sobre un paredón a modo de altar de grandes piedras y enlosado en lo alto del monte, y ha quedado una capilla y sacarrones, dentro todo de una gran cerca de piedras muy grandes, y es el risco el más descollado de todos aquellos sitios. Estas casas o sitios de adoración las regaban con leche de cabra, que todo el año reservaban un ganado para esto señalado; había hombres que vivían en clausura a modo de religión; vestían de pieles, largo el ropón hasta el suelo, barruntaban el porvenir y eran Faisajes; observaban algunas moralidades y en corrido sabían de memoria la historia de sus antepasados, que entre ellos se quedaban consejas de los Montes Claros de Atlante en Africa en metáforas de palomas, águilas; éstos eran maestros que iban á enseñar muchachos a los lugares; había nobles, y villanos para enseñar lo que conviniese á los villanos, y si había niños hábiles los enviaban a Humiaya como á mayor Universidad, si no es que fuesen de fuerza y ánimo para la guerra, porque éste era su primer instituto; eran para maestros los pusilánimes y débiles para el trabajo (Marín 1993: 204-205).


Muchos son los aspectos de este texto de Marín y Cubas que merecen comentario, pero nos limitaremos a los que afectan al topónimo que aquí contemplamos. No ha quedado vivo en la tradición oral el topónimo de Humaya o Humiaya citado por Marín, por lo que desconocemos el sitio exacto de su ubicación. Y es lástima, porque es topónimo citado en todas las fuentes antiguas como uno de los dos lugares sagrados principales que los grancanarios primitivos tenían; el otro fue Tirma, perfectamente identificado en la actualidad. "Tenían dos riscos muy altos -dice Abreu Galindo-, donde iban con procesiones en sus necesidades: el un risco se llamaba Tirmac, en el término de Gáldar, y el otro risco se llamaba Umiaya, en Tirajana, que dicen los Riscos Blancos, término de Telde; y quien juraba por Tirmac o por Umiaya, se había de cumplir, por ser juramento grave" (1977: 156). Y esto, más o menos, repiten todas las fuentes históricas. Modernamente se ha rescatado el término Humiaga (así escrito) como nombre de cierta institución grancanaria o como nombre comercial, pero es lo cierto que el nombre originario desapareció de la toponimia tradicional. Pero algunos indicios quedan, unos directos y otros indirectos, que pueden ayudar a su localización verdadera.

Por lo que las fuentes dicen, sabemos que estaba en la región de las Tirajanas y cerca de los Riscos Blancos, que hoy podríamos identificar con el poblado de Risco Blanco, que toma el nombre del accidente que se levanta sobre él y que es exactamente lo que el topónimo dice: un impresionante risco vertical cuyo color blanco destaca y contrasta con todo el contorno. Nos dice literalmente Marín y Cubas que el Almogaren de Humaya era una casa de piedra situada sobre un alto risco llamado Risco Blanco y que el propietario de aquellos lugares era Antón de la Santidad. Comentando este texto de Marín, su paisano de Telde Chil y Naranjo añade que a estos riscos "en el tiempo de Marín y Cubas se les llamaba Riscos de la Santidad, y hasta la presente fecha se les conoce con el mismo nombre, y así me han sido siempre designados en las varias veces que he ido a Tirajana" (2006: 156, nota 58). Eso fue a finales del siglo XIX. Hoy ya no queda tampoco el topónimo Riscos de la Santidad, y el nombre de Santidad lo tienen unos corrales y unos llanos de SBT que están al sur del poblado de Cercados de Araña, muy distantes del lugar que nos ocupa, por lo que ningún indicio suponen en esto. Pero sí queda el término Almogarén. De los siete topónimos que hemos localizado en Gran Canaria con ese nombre, uno puede ser el del antiguo santuario de Humaya o Umiaya, y ese es la Hoya Almogarén, situado justo encima y un poco al oeste del Risco Blanco1.

Por lo que respecta a la interpretación filológica del término, Wölfel reúne en sus Monumenta (1996: 519-520) todas las citas historiográficas canarias (con algunas transcripciones muy erradas de la voz, como almogaron de Viera, almogarot y almogaroc de Bory y almogacor de Álvarez Rixo), a la vez que da cuenta del tratamiento que de la voz hicieron Glas, Bory y Abercromby. El primero que puso en contacto la voz guanche almogarén con otra bereber fue Glas, con la silha talmogaren, que Wölfel lamenta no haber podido documentar en esa lengua, siendo la interpretación de Abercromby (1990: 51), desde el silha, como 'el gran lugar' o 'el gran precipicio'. Por su propia parte, Wölfel dice que el término guanche deriva del silha ger con el prefijo de reciprocidad 'encontrarse, reunirse', de donde al-mo-gar-en significaría literalmente 'lugar de reunión, santuario'. En el mismo sentido se manifiesta nuestro colaborador Abrahan Loutf quien ofrece como paralelo bereber la voz del chelja almuggaren, forma de plural masculino según el modelo a---n, derivado del verbo maggar con el significado básico de 'encontrarse, citarse'. Pero el paralelismo bereber no afecta solo al nombre, sino al ritual que pervive de las regiones del Sus y del Dra del Sur de Marruecos, plenamente documentado, por ejemplo, por Jordan (1934) y Sabir (2001: 179-182). En esos lugares se organizan durante el verano de cada año unos encuentros ceremoniales, probablemente preislámicos, con motivo de una romería en torno al mausoleo del "santo" más virtuoso del lugar; los romeros y visitantes intercambiaban en tiempos antiguos objetos de primera necesidad, mientras que hoy es el dinero es el que prevalece como moneda de intercambio. Estos encuentros llevan en el chelja el nombre de almuggar, es decir 'lugar de encuentro', derivado de maggar 'encontrarse'. A esta conclusión llega también Reyes García (2005b: 233) en su análisis de esta voz. Y no a la voz almogarén sino al nombre de harimaguadas que tenían las mujeres doncellas que estaban dedicadas al culto de estos recintos sagrados dedica Rodríguez-Dincourt (2014) su comentario diciendo que deriva de la palabra tuareg timaswaden, procedente a su vez del verbo asawad, que significa 'herboristas videntes', es decir, aquellas personas que adivinan el porvenir mediante plantas alucinógenas.

1 A la misma conclusión llegó también Onrubia Pintado desde el análisis de los textos históricos, con el añadido de que aporta un texto de 1540 en el que se constata que todavía estaba vivo el topónimo Umiaya (con una variante próxima); se trata de un documento en que un vecino de Tirajana solicita la concesión de tierras de secano "que lindan con el camino que va para Untjaya para arriba e linderos del barranco de Tunte" (Onrubia 2003: 187, nota 247).

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ISLA   GRAN CANARIA


MUNICIPIO    San Bartolomé de Tirajana


TOPÓNIMO VIVO, SIGNIFICADO CONOCIDO

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